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Carlos Villamarín Escudero
Aún vives en mí
Te fuiste, te
alejaste;
no obstante estás aquí.
Percibo tu presencia en todo su esplendor.
Esencias de
violeta, de nardo, de alelí...
que surgen de tu ser,
me embriagan gratamente cual célica nepente;
tu melodiosa voz, posada aún en mi alma,
endulza, vivifica y alegra el corazón,
y el fuego subyugante de tus besos ardientes
se adhiere a mis labios con fuerza colosal.
Estás en todo
cuanto revelan mis sentidos;
estás siempre presente a lo largo del tiempo,
en el suave murmullo de la brisa fragante,
en los fulgentes rayos que descienden del Sol,
en la flor y en el cielo inundado de azul.
Estambul, 7 de enero de 2004
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