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Alma gemela
Dímelo, mi bien
amada,
¿si talvez lo presentías
que en la ruta de tu vida
con mi amor te encontrarías?
Sin pensar en la
tardanza
ni hacia dónde iría a buscarte,
siempre tuve la confianza
en que había de encontrarte.
Cuando pude yo
admirar
en los lagos de tu ojos
la ternura retratar,
supe que no estabas lejos.
Y al llegar a
conocer
que eres todo gentileza,
sentí al punto florecer
en mi vida la esperanza.
Al tenerte aquí
presente,
tu cariño me revela
que en tu corazón amante
encontré mi alma gemela.
Quito,
octubre de 1986
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Pasión
efímera
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Hacia la diáfana luz
que irradiaba tu mirada,
desde su morada gris,
voló mi alma apasionada.
Buscaba hallar en tu vida
la dicha que ambicionaba.
Mas el fuego de mi amor
abrazó la frágil fuente
que dimanada esa luz.
Estelí, marzo
de 1980
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